Presencia de Juan Rulfo en Bajo este sol tremendo, de Carlos Busqued, en El Rinconete

sol tremendo portada

El Rinconete publica hoy mi artículo dedicado a encarecer los méritos de la primera novela del argentino Carlos Busqued, que merece más lectores de los que cosechó cuando su publicación. Ahora que el gobierno de Macri, en Argentina, pone de nuevo sobre la mesa la llamada “ley 2 x 1“, que al parecer favorece a los encarcelados por los crímenes de la dictadura, resulta oportuno recordar un libro que de manera tan elocuente evoca el rastro de la pesadilla fascista en el Cono Sur.

El Rinconete & Mª José Furió

Bajo este sol tremendo (2009), excelente primera novela de Carlos Busqued (Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco, Argentina, 1970) no fue del todo comprendida en España, por la singular manera de relatar los hechos sin poner al lector en antecedentes. También porque la influencia de la emblemática Pedro Páramo, de Juan Rulfo, en la descripción del escenario geográfico, entre otros detalles, colisiona con la influencia de la narrativa norteamericana de McCarthy y Carver, el llamado realismo sucio y la novela de frontera. Si afinamos la mirada, vemos que el protagonista también tiene algo del desganado Meursault que en El extranjero de Camus deambula bajo un sol abrasador por una tierra ajena de tan familiar.

En Bajo este sol tremendo, el protagonista, Certati, es uno de esos jóvenes viejos o al revés que abundan en la literatura contem-poránea. Próximo a los cuarenta años, solitario, adicto a la marihuana y a los documentales de la televisión por cable sobre expediciones submarinas o arqueológicas, no tiene oficio ni beneficio, pues lo han despedido del trabajo por falta de iniciativa. Un día recibe una llamada de teléfono que le informa de que su madre y su hermano han sido asesinados a escopetazos por el compañero de ella, Molina, que acto seguido se ha suicidado. Debe trasladarse a Lapachito y hacerse cargo de los cadáveres y sus posesiones. Su interlocutor, un tal Duarte, se dice amigo y albacea del suicida; como este, es un suboficial de Aviación ya retirado, y le habla de un seguro que podría cobrar repartiéndose el importe. Certati se desplaza hasta Lapachito, en la provincia del Chaco, al nordeste de Argentina, zona de clima subtropical, dato interesante para comprender el opresivo ambiente, pues Busqued utiliza aspectos de la realidad, tanto geográfica como histórica o sociológica, y los estiliza exagerando el trazo para componer lo que cabe leer como una alegoría de la Argentina contemporánea. El paisaje tiene algo de la Comala de Pedro Páramo como puerta ardiente de entrada al infierno, afantasmado por la presencia latente de los muertos que cuentan su historia a través de los objetos.

Juan Rulfo fotógrafo

Fotografía de Juan Rulfo

Lapachito es un lugar podrido, de aguas malas e infestado de extraños insectos venenosos, el aire corroe en poco tiempo la chapa de los automóviles, pero, explica Duarte, la gente no abandona el lugar porque hay «guita» para ganarse la vida. Se inicia entonces una aventura siniestra de la mano de Duarte, quien acompaña al huérfano en los trámites legales de cremación de los cuerpos y gestiona el cobro del seguro. En la casa donde se produjo el crimen conoce a la primera mujer del asesino y suicida, que limpia el lugar mientras él decide qué conservar de las pertenencias familiares. Por último está Danielito, hijo de esta mujer y de Molina, y asistente de Duarte en tareas que Busqued desvela con naturalidad presentando los hechos al lector in medias res —los vídeos de porno duro, su afición al aeromodelismo, su economía paralela al retiro, los diálogos descarnados—, los cuales ilustran su sadismo y la frialdad con que somete a su entorno desde su apego a una imagen de omnipotencia que entendemos arraiga en su pasada actividad militar. Solo la madre de Danielito, clónico de Certati en su alienación, se manifiesta hostil a este sujeto y arroja pistas sobre el pasado de los amigos militares.

Autorretrato_de_Juan_Rulfo_en_el_Nevado_de_Toluca_d_cada_de_1940

Autorretrato de Juan Rulfo, 1940

Es preferible no añadir más detalles ni revelar el desenlace para no restarle a la novela los lectores que aún merece; sí conviene destacar la combinación de la trama propiamente dicha con la presencia de animales de todo tipo, tanto reales como los que en los documentales cautivan la atención de los alelados Certati y Danielito, sometidos a una violencia azarosa o metódica, porque mediante esa presencia Busqued estaría sugiriendo que la tortura y el ensañamiento conforman la relación del hombre con otras especies. Los «bichos» subyugan a Certati y a Danielito en parte, cabe pensar, como eco del típico interés infantil por ellos, proyección a la vez del mundo instintivo, la vulnerabilidad y dependencia, su propio yo atrapado en un medio sin un lenguaje capaz de traducir el sufrimiento soportado. Bajo este sol tremendo se construye así como una brutal alegoría de los efectos de la represión de la dictadura argentina y la tortura en un argumento que nunca las menciona.

Encontramos huella de los relatos de Rulfo en el argumento del bebé malformado del que la madre se deshace y cuyo nombre hereda el siguiente, Danielito, condicionando su vida de sujeto sin identidad propia; también en el dibujo de personas estrechamente vinculadas pero sin lazos de afecto; y, sin duda, en cómo el peso de la memoria lastra las vidas de los hijos de los autores de la violencia.

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