Gonzalo Torné: “La infancia es poca cosa; nada decisivo ocurre ahí”

ana-frank«Efectivamente, querido amigo –declara Ana Frank desde el Más Allá–: a mí, todo lo decisivo me ocurrió después de morir, con 16 años, de tifus, en el campo de concentración de Bergen-Belsen.»

«Efectivamente -abunda Ryszard Kapuscinski, desde un más allá que queda por la parte de África–, mis vagabundeos cuando era niño, el hambre canina que sufrí durante la guerra, el desapego de mis padres, el miedo cerval a las explosiones, las fugas, la pasión futbolística, la solidaridad y el golpe de suerte, el nervio y el ojo alerta no significaron nada para mi vida de periodista.»

«Efectivamente, la infancia es apenas nada», asienten en silencio todos los esqueletos dentro de todas las tumbas del mundo que acogieron los cuerpos de mujeres que en su niñez fueron violadas y nunca denunciaron y se amordazaron la tentación de contarlo a la amiga fiel, sabiendo, aunque eran niñas y cuando dejaron de serlo, el precio de esa fidelidad, y pese a la felicidad cambiante, a la buena salud, a los buenos amigos y a las fiestas, ninguna supo nunca cómo llamar a ese peso, esa sombra, esa furtiva brasa de rabia que siempre las acompañó.

«Efectivamente» corroboran los asesinos de James Bulger, que tenía unos tres años. «Solo teníamos diez años cuando lo hicimos. No fue decisivo para nosotros ni, suponemos, tampoco para el chaval. Seguramente ningún psiquiatra es capaz de explicar por qué lo hicimos.» (Lo cierto es que cualquier psiquiatra especialista en infancia sabría dar razón del por qué.)

«Efectivamente» corrobora Mozart. «Porque ¿qué es ser un niño?» «¿A qué llamamos infancia?» -le secunda Proust, que a ratos se arrepiente del arranque de À la recherche du temps perdu… Ay, ¿por qué no empezó con una escena de ópera judía con la matanza de los inocentes a manos de Herodes? Hoy sería un ídolo en Hollywood. Pero a ratos mira a Europa y se consuela pensando que no todo está perdido. Pero luego… bueno, es lo que tiene la eternidad.

Sí, la infancia es poca cosa y, claro, me acuerdo de la locura de aquellos dos padres, de las vidas reventadas por lo que pasó, y bueno, no era más que una niña, pero fue decisivo perderla de aquella manera para enloquecer. Y de eso hará ya unos cuarenta años, los conocí cuando era un recuerdo pero era mucho más que un recuerdo, claro, el marido ya ha muerto, pero no, si el prohombre de las letras lo dice será verdad que aquello no fue decisivo para enloquecer, enloquecer también para seguir viviendo con lo que quedaba. Fue una casualidad fatal, pero ellos podrían haber sido superhéroes y sobreponerse. En algún libro ellos serían eso, héroes y despiadados. Pero en su vida solo consiguieron ser un par de desgraciados y demasiadas veces despiadados con el otro y con ellos mismos.

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2 comments

  1. Apodo Nymo · enero 26

    Zas! En toda la boca. A los bocazas, hay que darles, no vaya a ser que se lo crean. Good on ya, Furió!

    • Liu · enero 26

      Supongo que es “good on you” 😀

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