La ingenuidad de las mamading-girls

risotada-emoticon Y vuelvo a troncharme con las noticias de los periódicos de este país.

Es que no entiendo del todo el revuelo causado por la noticia de que hay jóvenes turistas anglos que se ofrecen a practicar felaciones o mamading –según la graciosa traducción que ha prosperado en la red–, a desconocidos también turistas, en discotecas previamente seleccionadas, a cambio de bebida gratuita (O incluso, aseguran, ¡¡¡a cambio de nada!!!). Que si la marca España, que si el turismo basura, blablablá. Luego hay quien se sorprende de otro modo: les sorprende que las chicas –jóvenes, monas y con algunos euros en el bolsillo– lo hagan por propia voluntad, sin obtener dinero a cambio. Claman que eso no es libertad sexual ni forma alguna de feminismo, que solo es autodenigración y que si esto pasa por la proliferación de la pornografía a la que se puede acceder free-total y adóndevamosairaparar y blablablá blablablá blablablá.

Bueno, en parte es comprensible: si los chicos anglos turistas heteros en vez de hacer caso a las nenas y seducirlas, conquistarlas y patatí y patatá, se arrojan por los balcones borrachos perdidos, y a resultas de la machada quedan descalabrados o muertos, las nenas no tienen mucha más opción, visto este panorama mallorquín, que ir directamente a la “fuente del placer”, y atraparla y no soltarla hasta haberle extraído todo el jugo. Y, en fin, llevarse algo concreto y tangible a la boca… nunca mejor dicho.

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¿Que no es eso? ¿Que bien se nota que no son hijas mías? (ni sobrinas, ni primas, ni sobrinas-nietas, vale, vale, lo he entendido).

Sí, bueno, ya sabemos que las personas muy jóvenes, o con escasa formación y con dificultades para elaborar simbólicamente la realidad y, aún más, sus ansias y frustraciones acuciantes que no aciertan a verbalizar –debido en buena medida a la deficiente educación secundaria que se les imparte–, acostumbran a buscar satisfacciones inmediatas, remedios que por ser apenas paliativos necesitan repetir a menudo. Y así tenemos, digo yo, a estas chicas que no han pasado de la fase oral de una mamada a otra.

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¿Que por qué me las doy ahora de Kristeva del tres al cuarto? ¿¿¿Qué pasaaaa??? ¿¿¿Es que no tengo razón??? ¡¡¡Soy traductora!!! Os hago (el favor de brindaros) una traducción palabra por palabra, símbolo por simbolo: Ahí las tenéis: de la teta de mamá llenita de leche calentita siempre a punto a la callampa también cargadita y amable con su dueña fugaz. Del bibe con leche cada cuatro horas al bibe alcohólico de Magaluf.

Bueeeeeno, vale, tenéis razón vosotros. ¡¡Como siempre!! ¡Ay!

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Es cierto, es cierto, ahí coincido con todos los que se escandalizan en los diarios nacionales, regionales y locales: si estas muchachuelas o mamading-girls hubiesen recibido una educación moderna y a la vez clásica, es decir intemporal, habrían entendido pronto que no deben ir por ahí de rodillas dando lametones gratis a desconocidos. Cuánto mejor darlos en privado en un despacho a cambio de un cargo, o de un puesto de trabajo, o, seamos realistas, de mantener el puesto de trabajo. Cuánto mejor dar lametones en el bajo vientre a pie de barra riéndole las gracias al jefe, al jefecillo, al amigo con pasta, a la amiga que se ha calzado a un tipo con pasta gansa y chaletón en el Caribe.

Ay, y pensar que nuestros antepasados sacaron a la Armada Invencible a pelear con los anglos y perdieron todos los barcos, y hasta el honor perdieron, cuando, como vemos, basta con cuatro balcones estratégicamente dispuestos y unos pocholos rusos con los pantalones en los tobillos para poner de rodillas al Imperio británico.

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2 comments

  1. José Luis Moreno · julio 19, 2014

    Chapeau, Liu.
    Para mamading, incluso directamente, sin sentidos figurados, que también, el que hacen tantos periodistos y tantas periodistas (seamos políticamente correctos, como lo quiere esa chusma político/periodística del “lenguaje de género”). Todos los días del año. A diestro y siniestro. En palacios y en cortijos. En restaurantes caros y en los servicios más o menos sucios de las redacciones… Donde se tercie… Y lo mismo podríamos decir, tú lo apuntas, de los mundillos de la cultureta/culturilla, en los que se juntan tantísimos mamalones.
    JL Moreno-Ruiz

    • Liu · julio 19, 2014

      Gracias por el comentario, José Luis. Y por la aportación casi rimada 😌😅😄

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