Alan Pauls y la trilogía de los años setenta en Argentina: Historia del llanto, Historia del pelo, Historia del dinero, en El Rinconete

Instituto Cervantes virtual- El Rinconete

«Porque, ¿qué es la época?, ¿a qué se reduce, cuánto dura una época sin mentir o evaporarse si no cristaliza en un nombre propio, un estilo personal, un cuerpo marcado por señas particulares y por huellas?». Esta reflexión recogida en La historia del pelo (2010) resume bien el proyecto de la trilogía de los años setenta del escritor argentino Alan Pauls (Colegiales, 1959), que arrancó en 2007 con Historia del llanto y terminó en 2014 con Historia del dinero. El título ya ironiza sobre la imposible ambición de totalidad al tratar tres conceptos que, según su autor, simbolizan bien a su país en la década de los setenta. El planteamiento bebe de las Mitologías de Roland Barthes, quien en los años sesenta definía su proyecto de tratar en breves artículos, en la revista Combat, temas apartados de la literatura, que podían identificarse con lugares comunes de la vida francesa contemporánea —desde el boxeo a las vacaciones de verano—: pretendía hacer «una crítica ideológica sobre el lenguaje de la cultura de masas […]; un desmontaje semiológico de este lenguaje», es decir, de una retórica con la que la población se identifica.

Alan Pauls desmonta una retórica izquierdista (o progresista) consolidada en Argentina mediante la narración de la formación política y sentimental de un muchacho de clase media acomodada en los tiempos de la dictadura militar y de la represión de los grupos armados de izquierda. La trilogía recorre los años sesenta y setenta con calas en el presente. No sigue un orden cronológico sino el hilo de las asociaciones de ideas ligadas a estos tres conceptos: el llanto y la decisión de no llorar; la manía del pelo y las posibles formas de perderlo; la relación con el dinero en efectivo de los argentinos, la cotización voluble de la moneda, que sirve para «tasar» el valor de cambio de un secuestrado por grupos revolucionarios y el dinero que llega a no valer nada, como sucedió en los años del «corralito». El mito barthesiano es un sistema de signos, una palabra en apariencia despolitizada pero que en realidad —también según Pauls— es un concentrado de la ideología en vigor.

Pauls reivindica el peso y valor de la palabra, impugnando activamente el predominio del estilo pobre, light, minimalista, de moda en los años noventa. El estilo hipnótico de frases largas que define la narrativa de Pauls asume la influencia de la gran literatura francesa. Si en la novela El pasado es patente su inspiración en Proust, en la trilogía es perceptible también la presencia del Roland Barthes de las Mitologías, de Michel Foucault y Jacques Derrida, en la conceptualización del poder y la noción de cuerpo o intimidad. Se percibe asimismo el eco de La náusea, Las palabras y La historia de un jefe, de Jean-Paul Sartre, en La historia del llanto ya desde sus primeras páginas.

En esta trilogía Pauls hace autoficción sin recurrir a la primera persona. En cuanto relato de autoficción entra en el rango de la llamada obra de arte-vida, donde los acontecimientos minúsculos, sin importancia histórica, adquieren la relevancia del signo (del mito). Así sucede con los avatares políticos y personales de Monti, el mejor amigo del protagonista en La historia del pelo, avatares que siempre tienen un reflejo en el cabello, desde la rebeldía de un robo adolescente hasta la enfermedad final.

La trilogía combina de modo eficaz un argumento de rasgos melodramáticos —el conflicto de los padres separados, el sufrimiento y la soledad que padecen la mayoría de los personajes, los proyectos económicos o personales condenados al fracaso por los acontecimientos políticos y económicos del país— con la reflexión abstracta de intención política.

La tesis de La historia del llanto, extensible a las otras dos nouvelles, aparece resumida desde el inicio: «la sospecha de que toda felicidad se erige en torno a un núcleo de dolor intolerable […]»; la felicidad personal no puede embellecerse, pues el protagonista «sabe bien de qué subsuelo sangrante procede esa belleza». Desde esta premisa, Pauls rechaza la posibilidad de un inicio en blanco tras la violencia de la dictadura, pero elude también la épica del héroe histórico: guerrillero, periodista o autor comprometido de la época, militante o activista, y así describe la vida, las contradicciones, el ambiguo compromiso político de la llamada «gente común», que incluye a los universitarios o estudiantes informados. Ese sector de la clase media que se mantuvo al margen de la acción política directa pero no pudo escapar de los efectos de la violencia.

La trilogía practica el análisis barthesiano y, en el mismo sentido, cabe concluir como hizo el ensayista galo que «no hay denuncia sin su refinado instrumento de análisis, ni semiología que no se asuma como semioclastia».

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s