No os engañéis: así se crea el canon literario español

Y va y un autor de la casa –Seix Barral, grupo Planeta–, Menéndez Salmón, gana un premio de la casa, el Biblioteca Breve, donde participa de jurado (¿con voto?) la editora, Elena Ramírez, que desde hace años publica al hoy galardonado. Un autor que, según los periódicos, pasó un año en el extranjero con una beca* generosa, que le permitió dedicarse a escribir sin tener que llorar por los céntimos que no llegan para el plato de comida cuando uno es un profesional free-lance. (Lo cual demuestra que en una sociedad capitalista como la española enrocarse en el malditismo literario ha de equivaler a morir (literalmente) de hambre. Observad también que no es posible abrir el artículo de 2014, publicado por El Confidencial, donde el escritor se lamentaba de su situación –hoy tan extendida– y admitía estar dispuesto a escribir la biografía de Messi si eso le daba dinero, es decir pergeñar un texto ultracomercial, aunque parece que la biografía del tenista Agassi ha dignificado la tarea de “negro de celebridades” con solo poner el nombre del autor. Con todo, no iba a M.S. a pasarle lo que a mí, que reescribí libros enteros de luminarias y no me pagaron ni este trabajo. Hablo de Toni Munné, sí, en Planeta No Ficción, cuando no se toma el editor que ofrece el trabajo la molestia de averiguar por qué una tarea que lleva semanas y que requiere mucho más que conocimientos de ortografía, se paga como mera corrección. Ni iba a pasarle que le retrasaran el pago de una edición y corrección de un texto demente para fastidiarle sin motivo racional, como me hizo Joan Eloi Roca con la traducción de Varsovia 1944, después de apagarle ése y otros incendios.

Se presentan 763 novelas, dice la nota, y gana un autor de la casa “de manera unánime”. Qué desperdicio en sellos, en tinta de impresión, en folios, qué gracia.

Naturalmente, siendo el resultado de la operación un canto, un alarde, un elogio al sistema establecido de premios y recompensas del mundillo literaturulato español, la novela se titula (tan plásticamente) El sistema.

De lo cual no dice nada la periodista de cultura del diario vozpopuli.com que firma la nota. La misma que se tragó que Random House no tenía el proyecto de comprar Alfaguara, cuando bastaba con ver, meses antes del anuncio de la compra, las fotos de López de Lamadrid sentado junto a un autor de Alfaguara que no se deja fotografiar con cualquiera para dar por hecho que este escritor (latinoamericano) sabía que su editorial había cambiado de jefe. Sí, porque ¿quién muerde a estas alturas la mano que te da de comer? (aunque yo creo que son los editores los que comen de los escritores).

loco-emoticon

lector de periódicos que pintan una realidad a la medida de los tontos

Me encanta el descaro, digo la transparencia democrática.
Ale, a bailar y a reírse de la gente.

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