Entrevista a la traductora griega Effi Yannopoulou, en el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires

Map_of_America_by_Sebastian_Munster

Mapa de América de Sebastian Munster, 1561

Jorge Fondebrider, traductor y poeta, al que ya he mencionado en otra ocasión aquí, administra el blog del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires. Después de hacerse eco de algunos de mis artículos dedicados al mundo de la traducción que publica El Trujamán del Instituto Cervantes, me invitó a colaborar en el blog. Pensé que la experiencia de Effi Yannopoulou podía ser de interés para el mundo latinoamericano, habida cuenta de su especialidad en literaturas hispánicas, con especial hincapié en literatura argentina (ha traducido a Martín Kohan, Pauls, y siente querencia especial por Arlt). Conocí a Effi durante mi estancia en el Colegio de Traductores de Arles, en 2008, y la propuesta de reanudar las conversaciones que mantuvimos allí le apeteció y así surgió la entrevista.

Justo tenía que haber regresado yo anteayer de una segunda estancia en la ciudad de la Provenza –cuánto me apetecía volver a pasear junto al Ródano y acercarme, quizá, a ver los caballos de la Camarga–, pero las circunstancias económicas me lo han impedido una vez más, igual que tuve que posponer en 2009 la beca para Lefkes, en Grecia. Como sabéis, en Barcelona y en España es de lo más habitual que mujeres que no escriben pero tienen un apellido conocido, mujeres a las que las editoriales, sus agentes o sus novios “ayudan” a pulir sus textos, ganen decenas de miles de euros en premios de “literatura” amañados, mientras otros nos vemos sistemáticamente castigados con demoras en los pagos, rebaja arbitraria de tarifas, insultos más o menos sutiles y ninguneos varios. Asimismo, aun residiendo en Cataluña y pagando aquí mis impuestos, no tengo derecho a ninguna de las becas o subvenciones que el Instituto Ramon Llull concede, por escribir y trabajar en castellano. En cambio, un catedrático con dos sueldos de lo público, dinero propio, amén de los ingresos extra que recibe a cuenta de royalties, conferencias, prólogos y otras colaboraciones –lo cual puede suponer unos ingresos mensuales de no menos de 4000 euros– puede postularse a una beca de ayuda a la traducción… ¡y conseguirla!

Afortunadamente existe internet, que nos deja respirar fuera del asqueroso combinado de nepotismo + provincianismo + nacionalismo + machismo + aburguesamiento que reina en estos lares.

Desde aquí agradezco a Jorge Fondebrider sus palabras amables y el trabajo de internacionalización de perspectivas en torno a la traducción y teorías poscoloniales que realiza desde el blog. En definitiva, eso es lo que hace también el Club, y que explica en parte el dinamismo de las literaturas latinoamericanas en comparación con la literatura española: un continuo cuestionamiento de la postura centralista y anticuada aquí vigente.

Primera parte entrevista: lunes, 5 de octubre de 2015

Segunda parte entrevista: martes, 6 de octubre de 2015

mapa: aquí

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