El intérprete desaparecido: Enterrar a los muertos, de Ignacio Martínez de Pisón, en El Trujamán

carlos garcia alix -madrid moscu

Carlos García Alix – Madrid – Moscú serie

El Trujamán, Instituto Cervantes

En 2005 el novelista Ignacio Martínez de Pisón publicó Enterrar a los muertos, una crónica en que emplea sus virtudes narrativas para arrojar luz sobre la muerte del traductor y escritor español José Robles Pazos, en 1936, iniciada la Guerra Civil, y el impacto que la desaparición de su mejor amigo causó en el novelista norteamericano John Dos Passos (1896-1970), con quien había trabado amistad en 1916 durante uno de sus viajes por España.

Al autor de Manhattan Transfer y de Rocinante vuelve al camino, anarquista y simpatizante de la causa republicana, la fundada sospecha de que Robles había sido ajusticiado por orden de los soviéticos —quienes aprovechaban sus conocimientos de ruso, francés, inglés y español para que hiciera de intérprete en Madrid y Valencia—, bajo la falsa acusación de ser agente doble, le afectó hasta el extremo de mudar ideológicamente hacia el más tenaz anticomunismo. Su obra literaria y periodística quedaría marcada por la indagación sobre el paradero del cadáver de Robles Pazos y las circunstancias de su muerte, así como por la denuncia de los excesos cometidos por los mandos soviéticos contra los anarquistas durante la guerra civil española, viraje ideológico que la crítica literaria afín al comunismo de su país castigó hasta perjudicar su carrera, como le advirtió Hemingway que sucedería.

Varias son las líneas de interés de esta crónica protagonizada por escritores. Es una historia de lealtad al amigo asesinado, cuya fama y la de sus hijos mancharon las difamaciones sobre la supuesta traición, y también narra la colisión de dos planteamientos opuestos, el del idealista Dos Passos, que defiende revelar la verdad de los hechos aunque pueda minar el apoyo a los republicanos, y la de un cínico Ernest Hemingway, para quien el sufrimiento individual debe supeditarse al imperativo de ganar la guerra. Es, además, una reconstrucción vibrante del contexto político que lleva a primer plano a los anarquistas y al POUM, y esclarece las circunstancias del asesinato de su líder Andreu Nin, entre otros episodios peor o mejor conocidos de la represión de los poumistas. Las averiguaciones del escritor, el cotejo de documentos y testimonios, las entrevistas con amigos y los encuentros sorprendentes le permiten proponer una hipótesis plausible sobre las circunstancias de la ejecución de Robles Pazos, que Dos Passos no pudo elaborar por falta de datos. Sin destrozarle la intriga a quienes no han leído aún el libro, baste decir que Robles Pazos pudo ser víctima inocente en el contexto del enfrentamiento entre la inteligencia militar y los servicios secretos soviéticos coincidiendo con la época del Gran Terror estalinista, que tuvo sus ecos en España mientras otros países europeos se desentendían de la República.

dos passos hemingway

Ernst Hemingway y John Dos Passos

Naturalmente, la figura del desaparecido traductor José Robles Pazos es el eje del libro. De orígenes gallegos pero criado en Madrid, donde cursó Filosofía y Letras, frecuentaba los ambientes progresistas de la época y tenía amistad con figuras como Valle-Inclán, León Felipe y Ramón J. Sender. Su versión al español de Manhattan Transfer aún sigue reeditándose; contribuyó con sus reseñas a difundir, desde La Gaceta Literaria, la nueva narrativa americana. Hizo sus pinitos como dramaturgo y en 1920 logró plaza de profesor en la Universidad John Hopkins de Baltimore, EE. UU., especializándose en el teatro clásico español. De carácter afable y alegre, contaría con el aprecio del gran crítico literario Edmund Wilson, leal amigo de Dos Passos y albacea de Hemingway. El vínculo con la universidad fue la afortunada vía de escape para la familia Robles. La viuda Márgara Villegas y la pequeña Miggie pasaron por Madrid, Valencia y Barcelona hasta la desbandada de la derrota republicana, que previo paso por Estados Unidos las condujo al México de Lázaro Cárdenas. Ramón, «Coco», el hijo mayor, también puso su don de lenguas al servicio de la República y sufrió la cárcel franquista, con pena de muerte conmutada, antes de ser liberado en 1946.

Es llamativo el papel que a lo largo de los años tuvo la traducción como vínculo con el país perdido para la familia Robles, además de oficio que garantizaba la supervivencia a muchos exiliados españoles en sus países de acogida.

La desaparición de Robles Pazos evoca el carácter confidencial y un buen número de clichés asociados a la tarea de intérprete: alguien de quien se espera transparencia, invisibilidad y discreción por lo que, en conflictos políticos, puede verse comprometido. La tarea de esclarecimiento del escritor aragonés es una metáfora de la tergiversación de los hechos relativos a la Guerra Civil en ambos bandos y de su constante reinterpretación.

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