Estoy leyendo… Pedro Lemebel, Mendicutti, Juan Francisco Manzano

lemebel-afan

Pedro Lemebel interpretando Loco afán

Por fin localicé Loco afán, de Pedro Lemebel, después de terminar Los amantes búlgaros y Yo no tengo la culpa de haber nacido tan sexi, de Eduardo Mendicutti, salteados con la relectura de La autobiografía del esclavo-poeta, Juan Francisco Manzano, en edición de William Luis. Si bien se piensa, lo que estos tres autores tienen en común es el hecho de representar la figura del proscrito en diferentes momentos históricos. La literatura queer de Lemebel, el inventario del sidario, después de Pájaros en la playa de Severo Sarduy, y el manual de instrucciones para una nueva condición, la del transexual, según Mendicutti. Lo fascinante en ambos casos, cuando no se puede entrar en la lectura por la identificación directa con la causa gay –que ha de dar reacciones más viscerales–, es el tratamiento del lenguaje, la distorsión del código para forjar una tercera figura enraizada en la transgresión del género. También de la mirada.

Juan Francisco Manzano, el esclavo poeta, el esclavo emancipado gracias a su talento y a los intereses de la época, por el contrario, construye su imagen de hombre dotado de iguales capacidades que el blanco apropiándose del código y del canon establecidos en la época -el Romanticismo del siglo XIX– por la clase culta dominante.

Continuará…

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