Salut les cubains, de Agnès Varda (locución de Michel Piccoli), 1963

Documental realizado a base de fotografías animadas por la cineasta francesa Agnès Varda. Narrada por Michel Piccoli, que alterna con los comentarios de Varda. Visualmente es muy interesante porque documenta los primeros años de la Revolución cubana, con los proyectos de alfabetización de los guajiros, la creación de cooperativas campesinas, la evocación de los hechos del Granma, etc. Descubre la huella francesa en la isla, con la herencia musical de los negros esclavos huidos de Haití cuando se rebelaron. Hay que recordar que la rebelión de los esclavos de Haití asustó sobremanera a los esclavistas cubanos –de nuevo, invito a leer a Moreno Fraginals, y a Hugh Thomas, Cuba: la lucha por la libertad.
Como es habitual en Varda, la mirada es de empatía, descriptiva, aguda y el tono de moderado lirismo, pero no ahonda en los hechos de la Revolución y hoy parece muy ingenua. Como se sabe, Castro necesitaba el servicio publicitario que podían prestarle los cineastas e intelectuales de izquierdas europeos y estos acudieron a extasiarse con la Revolución. Iván de la Nuez ironizó recientemente sobre estos episodios de fascinación y mutua explotación publicitaria en su Fantasía rojaSalut, les cubains (Hola, cubanos) certifica los tópicos con humorismo –las barbas, las bellas mujeres, las razas, la música por doquier– pero no es capaz de advertir qué significa un líder como Fidel Castro. El film tiene el valor añadido de presentar en la cresta de la ola a figuras que caerían en desgracia cuando la revolución dejó de revolucionar y se convirtió en típica dictadura comunista con purgas y defenestraciones a mansalva y un plus de mesianismo redentor de diáfano origen católico-español.
En descargo de Varda hay que subrayar que las figuras políticas de la época estaban en gran medida teñidas por las guerras. Y en esos momentos una parte de Francia no se sentía muy orgullosa por los hechos de Argelia. Simpatizar con la revolución de Cuba era simpatizar con los movimientos anticolonialistas y emancipadores, proyectos de reconstrucción de la dignidad de los pueblos del Tercer Mundo, que tenían todo para agradar a los jóvenes, cultos y talentosos artistas de la nouvelle vague. Varda filmaría en 1968 un documental extraordinario sobre el orgullo negro en Estados Unidos, Black Panthers, del que ya he hablado en este blog.

Larga vida a Madame Varda.

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