Abundando en la refutación a Andreu Jaume: esto es crítica literaria: Foucault en Guatemala

Imágenes del período de violencia en Guatemala.

Cualquiera, creo, puede entender que me sienta ofendida por la insistencia de Andreu Jaume y de tantos otros diletantes –pongamos Malcom Otero Barral– que regularmente se asoman a las páginas de revistas  autodenominadas de cultura para poner a caer de un burro a los críticos españoles. Cualquiera que conozca las dificultades que soporto yo y las facilidades de las que vienen disfrutando estos niños de papá. Estoy convencida de que no son capaces de escribir los artículos que tanto dicen echar de menos. Les apuesto todo el dinero que no he ganado durante los últimos quince años a que no son capaces de hacer lo que hago yo: escribir sin padrinos ni más respaldo que su propia pasión por la  literatura y lograr ser publicados donde sus apellidos no significan nada.

Resulta ¿irónico? que yo me vea expulsada del circuito universitario y periodístico por indócil, y por no aceptar tarifas miserables, mientras Care Santos, cuya incompetencia es clamorosa (hasta la gente que menos conocimientos tiene de teoría y crítica literaria, léase los miembros de la Patrulla de Salvación, lo han notado) lleva años dando una bienvenida destartalada a narradores noveles.

Recojo aquí algunos de los párrafos que creo más significativos de mi análisis de El material humano, de Rodrigo Rey Rosa. En Maracaibo, Venezuela, lo han publicado. Buscadme en lugares exóticos, porque aquí, en la blanca Barcelona, yo no existo.

«Un tercer prisma, el más significativo históricamente porque trasciende la peripecia del narrador, es el del Archivo como depósito de la patología del poder, concepto que plasma fielmente las ideas de Michel Foucault. No por casualidad, las notas con los delitos cometidos por un variopinto plantel de sujetos tienen su referente en la obra que el filósofo francés tituló Vida de hombres infames y que el italiano Giorgio Agamben comenta en «El archivo y el testimonio», capítulo incluido en Lo que queda de Auschwitz. El archivo y el testigo. Homo sacer III.[i] [Del artículo reproducido por la revista digital Vivilibros.com (2005), que cita a Michel Foucault: La arqueología del saber. 1969. Gallimard. París, pág. 171]

»El interés del narrador, que en principio podía definirse como de carácter “gremial” — «conocer los casos de intelectuales y artistas que fueron objeto de investigación policíaca –o que colaboraron con la policía como informantes o delatores- durante el siglo XX.»–, se traslada a la mecánica de forja y reelaboración de la memoria. Con el cambio político, las personas que administran el Archivo son «ex rebeldes o humanistas», en buena parte interesados en conocer qué información acumuló y propagó el poder militar sobre ellos y sus actividades. Agamben señala que «el Archivo designa el sistema de las relaciones entre lo no dicho y lo dicho», y en el caso del que trata la novela de RRR, de lo dicho por el poder totalitario. Al acceder a esta información se desnuda su sentido, como en la obra analizada por Michel Foucault –obra «concebida como prefacio a una antología de documentos de archivo, registros de internamiento o lettres de cachet»,– «el encuentro con el poder en el momento mismo en que lo marca con el signo de la infamia –la ficha policial en el caso de El material humano–, arranca a la noche y al silencio existencias humanas que de otro modo no hubieran dejado ninguna huella.» Como en el texto de Foucault, en las fichas recogidas por RRR

lo que por un momento brilla en estos lacónicos enunciados no son (…) los acontecimientos biográficos de una historia personal, sino la estela luminosa de otra historia, no la memoria de una existencia oprimida» –aunque también-, «sino el mudo ardor de un ethos inmemorial; no el rostro de un sujeto sino la desconexión entre el viviente y el hablante que señala su puesto vacío. Puesto que aquí hay una vida que subsiste solo en la infamia en que se ha desenvuelto y un nombre que vive únicamente en el oprobio que le ha cubierto, algo de este oprobio da testimonio de ellos más allá de cualquier biografía.»[ii] [Idem]

Dicho lo anterior, Material humano no es una crónica ni un ensayo sino una novela que combina varios géneros: el thriller, el diario personal con su habitual anotación reflexiva, y la novela metafísica (bajo el influjo de Kafka).» [páginas 88-89 en la Revista de Literatura Hispanoamericana, núm. 66]

intento de golpe 2

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4 comments

  1. Diego Lindo (@DonDiegoLindo) · agosto 27, 2013

    Citar a la Patrulla de Salvación no refuerza ningún argumento, sino que lo invalida. Un blog anónimo que basa sus críticas en lo guapo o feo de un autor o en lo simpático o antipático que pueda ser no te avala, sino que te resta credibilidad.
    Frases como “Resulta ¿irónico? que yo me vea expulsada del circuito universitario y periodístico por indócil, y por no aceptar tarifas miserables….” sólo te hacen parecer una resentida envidiosa. Querida, vas a tener que hacértelo mirar.
    En cualquier caso, es interesante recordar que uno de esos escritores noveles a los que dio la bienvenida esa ‘incompetente clamorosa’ fue una tal María José Furió. Por cierto, una bienvenida publicada en el suplemento cultural del ABC el 19 de septiembre de 1997 nada ‘destartalada’. Aquí la prueba: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/cultural/1997/09/19/009.html
    Si Care Santos es tan mala crítica, imagino la escasa calidad de tu novela, dado que parece que le gustó.

    • Liu · agosto 27, 2013

      No sabes de qué hablas. Hacer una reseña elogiosa de un libro no convierte a nadie en un buen crítico literario. Me maravilla que Care Santos tenga defensores, pero no que alguien se presente aquí sin dar la cara con su nombre y apellidos. Lo de “envidiosa resentida” es de colegio de curas y da la risa leerlo.

  2. Diego Lindo (@DonDiegoLindo) · agosto 27, 2013

    Veo que tus argumentos siguen siendo sólidos como un flan de huevo.
    Oponer lo que uno vale, lo bueno y maravilloso que es a lo malo que es cualquier otra persona que ha conseguido lo que nosotros no, nos hace parecer resentidos. Es así. No es lo mismo si simplemente enumerases los fallos del otro, criticases (con argumentos sólidos) su falta de valía o calidad. Pero no, te has limitado a decir que tú eres buenísima, pero la que trabaja y obtiene el reconocimiento es otra persona que es mucho peor (ya lo dice la Patrulla de Salvación). Culpar a los demás de nuestros fracasos es un bálsamo para nuestro ego, pero no hace que sea cierto.
    Quizás tengas problemas de comprensión, pero yo no he dicho en ningún momento que Care Santos sea una buena crítica por escribir reseñas elogiosas, sólo digo que si su opinión no es de fiar, entonces será mejor no leer los libros que recomienda, incluido, ‘La mentira’.
    Respecto a lo de dar la cara, me temo que no me has dado más opciones, ya que sólo se puede dejar un comentario en este blog si tienes perfil en Facebook, WordPress y Twitter, y eso es el lo que he hecho, utilizar mi cuenta de Twitter, la única que tengo..

    • Liu · agosto 27, 2013

      Desde luego que es mejor no leer los libros que ella recomienda aunque sea el mío. No considero que yo haya fracasado, la verdad, puesto que no me he vendido, que es el peor de los fracasos.

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