Noticias de Venezuela: de Maracaibo a la insufrible Barcelona soberanista posposposmoderna

librosombras

Me escriben desde la universidad de Zulia, Maracaibo, en Venezuela, confirmándome la publicación del artículo dedicado a El material humano, de Rey Rosa. Lo hacen con una cortesía que resulta insólita aquí (aquí en Cataluña). El trato y el comentario que se lee en la nota contrasta del todo con el mal trato que llevo recibiendo desde hace años en Barcelona. Podría fechar incluso cuándo arranca ese mal trato: desde 2004, cuando defendí públicamente la posición de Ignacio Echevarria en su enfrentamiento con El País y con sus colegas establecidos en los medios de mayor difusión. No gustó que yo sacara la cabeza ni que me molestara la actitud de Masoliver Ródenas al arremeter contra su colega. (Que luego IE me pusiera en ridículo, como hizo en el Cultural, para defender a Jordi Llovet, debe entenderse ante todo como el más claro indicio de mi irrelevancia social en Cataluña, donde sólo importan el patrimonio económico y social y sus atributos. Y esa irrelevancia se cultiva malpagándome hasta dejarme fuera de todo circuito. Que después de montar el pollo por lo que hizo o dejó de hacer IE, Masoliver Ródenas promocione a su protegida Sonia Hernández, es harto elocuente del contenido, sustancia e intrascendencia de su teoría crítica).

Contrasta la nota venezolana, repito, con el vacío y el ninguneo con que me obsequian en el Culturas y con la respuesta que recibí de Vilasanjuán, tras reenviarle yo la carta de un despacho de abogados instándome a pagar mi deuda con una compañía telefónica (que no está saldada pero disfruto del wifi de mis vecinos por ser yo, como dijo aquél, persona muy soportable en las distancias cortas).

Mi reseña dedicada a los cuentos de Patricio Pron llevaba tiempo esperando y me urgía –me urge– el dinero simplemente para mis gastos corrientes. A Sergio no le gustó que yo empezara la reseña sorprendiéndome de lo poco inteligentes  –por no decir abiertamente obtusos, vulgo tontos, vulgo tarados–, que acostumbran a ser los personajes en las novelas de los autores posmodernos –tipo el propio Pron aquí, o Carrión, o incluso los que entran y salen por Providence, de Ferré–, siendo como son sus autores nada menos que profesores de universidad, y especialistas en los temas más enrevesados, sofisticados y prescindibles que un cerebro pueda urdir. Además de elocuentes.

¿En qué sentido tontos? preguntará el que lea esto. No hablo de capacidad intelectual sino de la adecuación entre el perfil que traza del personaje –por lo general, malditos y chusma asocial, gamberros o canallas de portada de diario, en las antípodas de la experienca cotidiana de nuestros autores– y los comportamientos, palabras, intenciones, etc., que el autor le atribuye. Son tontos, inverosímiles, porque son una derivación desustanciada de otros textos, o ficciones, no de experiencias propias. Son prostitutas con sentimientos de mujer pequeñoburguesa, pero sin ironía, o jóvenes que sólo existen porque el protagonista les da por culo, o zorritas con pasta gansa o aspirantes a escritor sin espesor ninguno.

Aunque carezca de pericia para sacar rendimiento a sus personajes, un escritor talentoso que renuncia a la pose logra que aflore una verdad consustancial a ese personaje y al escribir se empeña en alcanzarlo, en descubrirlo, en capturar lo más carnal de esa fantasía, desprendiéndose de capas e inercias propias que encorsetan su expresión. Más que la vieja idea del escritor médium es la de un oído atento, para captar incluso la libertad del personaje y someterse a ella sin perderlo de vista y perdiéndose a sí mismo.

Pero bueno, ya sabemos cómo funcionan los suplementos literarios. Es triste, sin embargo, si pienso en la labor de zapa de un escritor joven y con talento por pulverizar sus lastres aspirando a encontrar interlocutores cómplices en su ruptura y que haya de ser un viejo crítico lleno de vicios como lector el encargado de sancionar o condenar o demoler el alcance de su desafío. De un papá a otro. Tristeza carcelaria.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s