El asco insuperable y la cháchara de los intelectuale españoles

w-h-audenamor-dispersos-audenSpainAuden

Cuando en los últimos meses se habla del “silencio de los intelectuales en estos tiempos de crisis” y unos y otros muerden el anzuelo y responden y replican que si esto y que si lo otro, que si yo ya dije, y el otro responde que tu palabra no vale ni el polvo de mis zapatos, y el otro hace una lista de los que sí y de los casi-que-sí, y desde la periferia (supuesta) de la independencia-pero-no-tanto-que-parezca que-estoy-fuera-del-cogollito, el otro añade, o mejor dicho repite lo de siempre: que el Apocalipsis está aquí, se cierne ya sobre nuestras cabezas, como la lluvia ácida y las facturas por pagar, el asco insuperable que siento me impide abrir la boca. Cuando no son semanas sino meses los que hace que el calificativo que acude a mi mente cada vez que los veo –y están continuamente ahí desde hace ya casi 30 años– es “Canallas” o “Sinvergüenzas” o otra vez “Canallas” y otra vez “Sinvergüenzas” y “Qué valor” y “Cómo se atreven” y “Van a tener que callarnos a todos para tener razón”, es improbable que participe de esa extraña comunión de los “intelectuales honestos” que se preguntan de viva voz QUÉ COÑO VA A PASAR CON ESTE PAÍS…  triste oración a lo que es imposible responder porque, según dónde vivas, a continuación conviene aclarar QUÉ COÑO DEFINE “ESTE PAÍS” y de matiz en matiz nos vamos extraviando… y quedando a solas.

Me digo que no hay que participar en el que parece EL TEMA de este período porque en realidad no es el tema, ni de lejos. Dudo, para empezar, que sean los intelectuales quienes tengan la “solución”, la capacidad de aportar un sentido. A su cháchara interminable sólo podría responderles en otro idioma, en una lengua incomprensible, para que no parezca que por compartir el mismo idioma compartimos también el mismo arco de reflejos, de inquietudes, de satisfacciones, de resignación y de indignación. Puedo responderles así a sus diatribas contra los políticos y contra la dejación de responsabilidades de sus colegas intelectuales: xkdowmaldjoiw.snlpo$ / d.sjslkdoipw-a-d iii)))–pl´soeisodd,scls k klslw´´çsoa,mcjslepd-dks`+`qq-ýwzcj=( /&w-skdlaánl sp s

Etcétera.
Porque en tiempos de crisis, cavilo, quienes deberían tomar la palabra no son los intelectuales, son los poetas. Entre tanta risible desesperación de nuestros intelectuales –todos ellos marcharán de vacaciones a sus lugares de veraneo, sus hijos continuarán matriculados en caros colegios privados y bilingües, elegirán a sus mujeres a orillas de un riachuelo claro y riente donde los sátiros y pastorcillos gongorinos las entretienen con sus liras en tanto llega el príncipe– y en el ahogo de los problemas que debo encarar cada día desde mucho antes del estallido de la crisis, me he acordado del trabajo que el poeta inglés W.H.Auden desarrolló en Estados Unidos en la inmediata posguerra. Sus conferencias dedicadas a Shakespeare se convirtieron en un bálsamo para los privilegiados asistentes a esas sesiones, conferencias que la editorial Crítica recogió en un volumen con el título Trabajos de amor dispersos.  Piénsese en todo lo que compartían unos y otros, supervivientes de la segunda guerra, y también en lo que no era posible compartir. Y ahí estuvieron reunidos comprendiéndose a sí mismos a través del análisis que Auden hacía de las razones y sinrazones en la actuación de los personajes shakespeareanos, y del propio dramaturgo. Nadie recuerda el nombre de los políticos que ocupaban plaza en parlamentos y gobiernos, y estados varios, no es preciso ser literal, pero sí hay que verbalizar qué necesidades cubre y descubre la codicia, la venganza, etc.

No es que yo crea que necesitamos consuelo, como niños que lloran el primer día de cole porque mami los abandonó, sí creo que existe un consuelo en la alta inteligencia, y que sólo puede considerse tal la que contempla el movimiento en la larga distancia de la acción de las personas. No hace tanto respondía yo, para mi fuero interno y con el cachondeo de rigor, que si Shakespeare viviese hoy no se dedicaría a escribir series de televisión, como sostiene Jordi Carrión, sino que sería artista de tableaux vivants y que seguramente contemplaría con placer, como obra suya que es, la que protagonizan Urdangarín, la casa real, los socios delatores, y el coro de televisiones, diarios, etc. Otra gran obra artística, que suple con creces la cháchara de los intelectuales, es la que protagonizan Alaska y Mario Vaquerizo en  la televisión. El discurso de Mario -vamos, sus risotadas, su balbuceo, sus saltos, sus exclamaciones y su estilo todo- ensancha por sí mismo el territorio de discusión intelectual porque desmiente yconfirma a la vez que todo es economía. Claro que, entendido a la manera astuta de Mario Vaquerizo, la economía de no decir nada y de la ocultación de fines más serios, es decir, lucrativos.

La voz y el acento de Auden, como parte del secreto de la fascinación que suscitó entre su público.

https://www.youtube.com/watch?v=SIoxIqZwebU

Anuncios

One comment

  1. Liu · junio 29, 2013

    Reblogueó esto en ABOUT PASSION.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s