Manual de Saint-Germain-des-Prés, de Boris Vian en Numerocero

Y fuera o no porque en esa época París carecía de medios de transporte individuales, el caso es que se dio una impresionante concentración artística e intelectual en torno al viejo campanario de Saint-Germain… Fue una época tan rica como cualquier otra…» explicaba el propio Vian en 1958 a un diario suizo que se interesó por la memoria de Saint-Germain.

En un principio, el ‘Manual de Saint-Germain-des-Prés‘ iba a ser una guía clásica del barrio más emblemático del París de los años 50, pero Boris Vian (1920-1959) le imprimió su estilo, irreverente y jubiloso, presentando los locales emblemáticos, los restaurantes y caves, donde se concentraba la crème de la intelectualidad y del arte en esos años, para charlar, bailar, oír jazz, comer y beber, y el texto se transformó en un libro puro-Vian. Sí, uno puede llevárselo si viaja a París, aunque sea sobre todo para averiguar qué queda del auténtico Saint-Germain, una vez retiramos del paisaje a los turistas y las multinacionales. El manual es un viaje completo, lleno de nombres propios y de anécdotas, y una cartografía histórica de la zona, que incluye una sesuda descripción arqueológica, de la que se deduce que los germanopratenses conservan su condición primitiva, es decir una irreprimible afición a reunirse en cuevas (caves o bodegas): el calificativo de trogloditas es, según su autor, científico.

Boris Vian, la leyenda

El manual es un ejercicio de estilo a lo Raymond Queneau, una guía de usos y costumbres –que aprovechará a Perec–,  un elogio de la vida bohemia fruto de las penurias y decepciones de la guerra. Al describir a los insignes pobladores del barrio, Vian no trata de desmitificar sino de corregir la versión que por entonces daban los “gacetilleros”, de diarios conservadores, de las costumbres de esta fauna existencialista.

Ya hable de nombres famosos –de la cantante Juliette Gréco antes de conocer a Miles Davis, de Sartre, Camus o Prévert— o de tantos  otros que nada significan para el lector de hoy, Boris Vian es irresistiblemente moderno. Moderno en actitud, en los temas que abordó en su obra y en su experimentalismo. Vian se incluye en ese lado de la literatura que reúne a Queneau, Jarry, Perec, etc., es decir a la Santa Iconoclastia francesa.

Gallo Nero Editorial, traducción de Julia Osuna 220 Páginas

publicado en Numerocero.es

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