Cimarronaje: no confiar en nadie

«Como el cimarrón era un esclavo que se huía, los amos mandaban a una cuadrilla de ranchadores, guajiros brutos con perros de caza, para que lo sacaran a uno del monte a mordidas». Pág. 53

«Eran perros amaestrados para coger negros». Pág. 53.

«La verdad es que yo vivía bien de cimarrón; muy oculto, pero cómodo. Ni de los propios cimarrones me dejaba ver: “Cimarrón con cimarrón, vende cimarrón”.»

Cimarrón, Miguel Bernet, Siruela, pág. 54

animal04

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s