La despedida de Guardiola y la despedida de Zidane

Zinedine Zidane se despide del Real Madrid en 2006 con un cabezazo a Marco Materazzi

Me acuerdo de haber visto el partido en que Zidane se despedía y del ambiente solemne, pomposo, con que se resumía su trayectoria. El chiquillo de los suburbios marselleses se retira tras una exitosa carrera en el fútbol que lo ha llevado hasta lo más alto y el público se dispone a dedicarle una ovación en reconocimiento a su ejemplaridad. Todo el guión estaba escrito y los intérpretes dispuestos a seguirlo con pulcritud. Y, pumba, de pronto Zidane pierde los papeles y le atiza un cabezazo a Marco Materazzi que da al traste con la imagen de caballero, de chaval impecable que ha salido del suburbio gracias a su alma hermosa y a sus maneras irreprochables. Por fin un poco de vida, de verdad electrizante. El cabezazo de Zidane me devolvió la fe en los hombres de acción.

Y hoy se despide Guardiola como entrenador del Barça. He seguido por la radio la comparecencia, mientras ponía keywords a las fotografías. No podía retener la risa. Qué psicodrama. Qué convicción. Me voy porque me he vaciado. Me marcho porque me he desgastado. Necesito recuperar la ilusión. Desde octubre tenía la decisión tomada. Desde octubre ha estado negociando su salida, su cotización, sus intereses. Me encanta este hombre verdaderamente ejemplar. En serio: hay que atender a lo que hace, lo que dice es en él acción de otra manera: viste al personaje, sosiega a sus adeptos, enciende a sus adversarios. Ahora también yo le doy la razón a quienes aseguran que Shakespeare está en la televisión. Aquí, en este drama mayor, corre la sangre, pero es una sangre fría, centrifugada y contenida, que se expresa en los términos falso-sinceros de la instrospección propia del hombre sensible. Aayyy! Yo me he reído mucho. Me ha hecho mucha gracia la diferencia entre el discurso y el subtexto –entre lo que decía (su entrega) y lo que no decía (su estrategia de negocio).

Como es habitual con los catalanes, falta que alguien tenga el tipo de valor, la personalidad para ir de frente y soltar un cabezazo. Siempre la rumia, siempre entre Maquiavelo y Hamlet. Zidane, Zidane, Zidane.

La gracia, claro, de un hombre que se despide de su trabajo, porque ha perdido la ilusión, porque lo ha dado todo, y cuenta tan emocionantes impresiones frente a cámaras y micrófonos ante un país con más de 5,5 millones de parados.  

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6 comments

  1. p. · abril 27, 2012

    Teleshakespeare al margen, creo que la despedida de Guardiola –tienes razón: psicodrama über alles– ha puesto la guinda a cuatro años de forja de un discurso en sí mismo detestable cuyo subtexto es demasiado evidente para todo aquel que no adhiera beata y contemplativamente a la declinación catalana del capitalismo emocional y su modelo de éxito personal, sustentado, a mi modo de ver, en una especie de erótica pop-sensitiva –aunque con pretensiones highbrow– que resulta tanto más inaguantable –por demagógica– cuanto más insostenible es la situación social. Entiendo que ese modelo ha alcanzado sus mayores cotas de abyección y de farsa en el tartufismo meta-gastronómico de Ferrán Adrià. ¿Qué opinas? Te lo pregunta un seguidor del Barça, ojo. Saludos, Liu.

    • Liu · abril 27, 2012

      Tranquilo, P., toda mi familia en Valencia es del Barça desde siempre. Excepto mi sobrina de siete años, su perrita Boli y, por solidaridad con ambas, su abuela… que son del Valencia. Ferran Adrià me cae bien, al menos en cuanto a sus orígenes, pero sí creo que todo corresponde a estructuras económicas y de publicidad que han quedado obsoletas por vacuas. Hay muchos restaurantes tan caros o más que el Bulli, pero en Ferran Adria seguramente se vio la oportunidad de definir una nueva celebridad conforme a los tiempos. Y eso ha petado, porque era insostenible. Lo de Guardiola, creo que tiene dos vertientes, la del hombre de negocios que ficha por un banco cuando tiene que vender su imagen, y la venganza personal, por lo que seguramente soportó mientras no era el super-crack: ha hecho lo que ha querido y ha impuesto sus tiempos. Echo de menos, como siempre en Cataluña, frescura y sinceridad.

  2. Liu · abril 28, 2012

    http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2012/04/27/futbol/1335519682.html
    Este artículo abona mi impresión: no se cuenta lo que ocurre y se utilizan eufemismos.

  3. p. · abril 28, 2012

    Por dios, Liu, avisa preventivamente cuando reenvíes a tus lectores a un texto de Sostres (ese hombre). Acabo de leer el artículo de Boyero de El País: arquetípico (no te aseguro que puedas terminar de leerlo)
    http://cultura.elpais.com/cultura/2012/04/27/television/1335554927_260079.html

    • Liu · abril 28, 2012

      No sé quién es Sostres.

      • p. · abril 28, 2012

        Sostres es un idiota con muy pocas luces que juega a ser reaccionario y provocador. Por si quieres conocerlo, Youtube está plagado de vídeos con sus intervenciones patosas en los medios audiovisuales, que lo acogen con los brazos abiertos. Aunque el reaccionarismo está en las antípodas de mi pensamiento político, respeto al reaccionario siempre que sea un “verdadero reaccionario” –como diría Gómez Dávila–: un verdadero reaccionario rechaza de raíz los presupuestos ideológicos del liberalismo. Sin embargo, Sostres, como tantos otros, está en la onda de Losantos e tutti quanti: liberal-reaccionarios hispanos, esa estirpe extraña. Saludos

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