INSENSATEZ, de Horacio Castellanos Moya

Llevo un tiempo dándole vueltas a la idea, una de esas ideas que parecen locas y luego tienen su público, de diseñar un Curso de literatura para reporteros. Como suena. He comprobado a lo largo de los últimos años que algunos grupos profesionales — los fotorreporteros es el grupo que más me interesó— demandan un tipo de literatura y de obras de no ficción específico. Lo fundamental es que esté relacionado con los temas en que trabajan, el reportaje de investigación o proyecto personal; buscan en la literatura –más allá de distraerse con la ficción– ese elemento humano que no suele darse en reportajes mainstream, ni en ensayos eruditos, biografías o crónicas de estructura convencional.

No tienen tiempo ni costumbre de moverse entre el maremágnum de novedades, colecciones y autores para dar con el libro idóneo para el reportaje que en ese momento están concibiendo, o quizá se encuentra ya en fase de documentación o de realización.

 Dentro de la lista de títulos para ese curso, seminario, taller, no importa mucho el título… no ha de faltar, no puede faltar, INSENSATEZ, del hondureño Horacio Castellanos Moya (1957), una novela que publicó Tusquets en 2005 –creo que pronto se podrá leer la reseña en el “Rescate” de la revista digital de cultura Númerocero.es.

 Es una novela corta, compacta y desmesurada a la vez. No es un reportaje pero dice tanto de la violencia y del horror cotidiano en Latinoamérica como el mejor reportaje. Con un pensamiento al rojo vivo, el narrador relata hechos vinculados a la guerra sucia militar de la Guatemala de los años ochenta y noventa.

Un fragmento de esta novela me impactó por extemporáneo, pues no se refería a Guatemala sino, caramba, a ETA. Lo políticamente correcto ni asoma por las páginas de esta novela. Es su gran acierto. Y resulta tonificante conocer un punto de vista extranjero que se expresa desde el plano de la mera ética sobre un asunto así:

que sin ton ni son comenzara yo una febril perorata que el tal Joseba no esperaba: lo que más admiro de España es la lucha del pueblo vasco, le dije atropellando las palabras, y de esa lucha me fascina la táctica etarra de ejecutar a sus víctimas por la espalda con el certero tiro en la nuca, la audacia de tomarlos por sorpresa, de aprovechar que son civiles desarmados y que están de espaldas para despacharlos sin que se percaten siquiera, le dije con una intensidad que a veces logro, la idea de ejecutar a una víctima en tales circunstancias solo puede ser producto de la brillantez de un valiente estratega que no se permite la mínima derrota, la idea de formar a la juventud vasca en la práctica y la admiración de un crimen tan perfecto en que la víctima indefensa carece de cualquier capacidad de reacción me parece que únicamente puede inspirarla el nacionalismo depurado, agregué ya casi sin aliento” p. 89.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s