Filmoteca para una crisis, 6. Ecos de una película mítica: Soy Cuba

Soy Cuba – escena de la terraza del hotel

¿Debería perorar sobre el anunciado adiós definitivo a las armas de la banda ETA? ¿O de los sueños que alertaron al dictador libio con los heraldos de su muerte? Nunca me he sentido menos impresionada por la Historia con mayúsculas.

Sí me ha hecho gracia que ETA realizase el anuncio mientras Patxi López estaba fuera del territorio vasco. Nada menos que en Estados Unidos. Ha tenido que pillar el primer avión de vuelta que estuviera libre. Es un golpe de humor a lo Harold Lloyd que no esperaba de los encapuchados. Parece que también ellos andan buscando nuevas salidas profesionales. De pronto me he imaginado a los líderes de la secta reunidos y urdiendo qué harán en el futuro con el nombre de ETA. Y los he visto barajando posibilidades de radical y duradero peso y poso histórico. De vuelta a la  “normalidad civil”, se encuentran expuestos a todas las tentaciones del capitalismo, y así, decidiendo copiar a la Casa de Alba: patentar el nombre. Marca ETA. Los más sardónicos militantes de la banda se dirían en su fuero interno que, a fin de cuentas, de las cuentas de 43 años, lo único que queda de la ETA original es el nombre.

Y  no digo más.

Sí, la buena sorpresa al volver a ver películas (casi) clásicas de décadas atrás, ambientadas en La Habana, al descubrir que la mítica y preciosa película SOY CUBA, realizada por el ruso Mijaíl Kalatozov en 1964, que casi tras su estreno fue retirada de la circulación, ha sido un venero de inspiración para otros cineastas. Se desmentiría, al menos en parte, el mensaje que se transmitió con su re-descubrimiento por Coppola y Martin Scorsese de su total olvido. Un redescubrimiento que en 2005 relataba con convicción y expertas dosis de emociones el brasileño Vicente Ferraz en El mamut siberiano.

Our Man in Havana – Alec Guinne en el Sloppy Joe´s Bar

Quienes hayan visto la película soviética (suena camp!) reconocerán enseguida en la introducción a Nuestro hombre en La Habana (1959) el trávelling que acompaña a una pareja de amantes hasta que salen a la calle juntos, retórica de  lujo para introducir a Alec Guinnes, el protagonista. El ambiente mezclado de la calle, el estilo de las mujeres, evocan la famosa escena de la terraza del hotel y el pase de misses. Carol Reed, o su guionista, buscaron un ardid para recrear el ambiente de los últimos años del gobierno del militar Batista y los rusos parece que se inspiraron en sus movimientos de cámara.

Más sentimental es el homenaje que en 1994 le rinden Tomás Gutiérrez Alea y Carlos Tabío en el largo Fresa y Chocolate. Cuando el joven protagonista, interpretado por Vladimir Cruz, cuitado y triste porque su enamorada acaba de celebrar su boda con otro, se sienta en una cantina de calle a tomar un ron, se oye cantar a un viejo; la letra tiene algo de leccioncilla moral destinada al muchacho y el ritmo es el que en Soy Cuba usaba el músico ciego, antes del enfrentamiento, muerte y procesión que cierra la película.

Gutiérrez Alea dirigiendo Fresa y chocolate

Homenajes y guiños de cinéfilo que lanzaron dos directores tan diferentes inspirándose en una película que fue despreciada y mal entendida por los vigilantes de la revolución. Consideraron que no reflejaba bien el espíritu cubano. Es verdad, pero si reflejaba los tópicos de su epopeya.

3 comments

  1. J. · octubre 24, 2011

    Querida amiga, permíteme un off-topic. ¿conocías el artículo que te enlazo a continuación? ¿Compartes la tesis del autor? No sigo el cine español y me mantengo a una prudente distancia de los productos que vienen de la factoría PRISA, pero a mi modo de ver, aquí se plantean temas interesantes que trascienden el ámbito cinematográfico.

    http://www.elpais.com/articulo/opinion/problema/grave/cine/espanol/elpepiopi/20100802elpepiopi_10/Tes

    Felicidades por el blog, especialmente recomendable cuando le pegas algún meneo que otro a nuestras vestales académicas.

    Salud,

    J.

    • Liu · octubre 24, 2011

      Hola J., gracias por tu apoyo. Primero, el meneo a las vestales académicas es un asunto pendiente desde hace años, es decir, replantear
      qué ofrecen y qué son los estudios de literatura. Es un debate que daría para mucho, pero que surge en el coto cerrado de la universidad
      y entonces afianza lo que ya hay. A los profes no se los elige mediante oposición, de forma que el que se trabaje al profesor titular tiene números para quedarse. Si además al principio pagan poco, trabaja en la universidad el que se puede hacer planes a años vista.

      Sobre el tema del artículo, estaría de acuerdo a medias. El doblaje en los años cuarenta y cincuenta para castellanizar a España y América?
      pero también se distribuían series y dibujos con aquellos doblajes de acento mexicano tan increíbles. La España de la época no conocía idiomas, a quién quiere engañar, y una mayoría tenía solo estudios primarios . Sería cruel ponerlos a leer subtítulos. Sin embargo, el doblaje de los años cincuenta y hasta los setenta tiene voces que me gustan mucho. Por ejemplo, el cine negro, y todo Hitchcock, da gusto oírlo en español. La voz de James Stewart. Pero es verdad que las series actuales tienen poca gama de voces. Las voces de los negros son infames. Sin embargo, lo peor
      de lo peor sigue siendo que el cine español tiene diálogos muy malos. That´s the question. Saludos.

  2. J · octubre 25, 2011

    Gracias por tomarte la molestia de leer el artículo y por tu respuesta Liu. Ambos temas dan para mucho, cuando tenga tiempo y esté algo inspirado igual intento aportar alguna cosa más, en este topic o en cualquier otro. Te adelanto que el artículo en cuestión me interesó más bien por temas extra-cinematográficos, aunque tus comentarios son certeros, la sociedad del momento no daba para más y de mi niñez-años 70 recuerdo series de dibujos animados dobladas al mexicano franfcamente delirantes, todo un regalo.

    Es la siguiente frase la que me inquieta y da que pensar:

    “Las frases y sus movimientos correspondientes se reproducen con una fidelidad fascinante. Esconden sentimientos verdaderos y potencian una homogeneidad social. A pesar de los inmigrantes que se ven en todas las regiones, España sigue siendo un país que parece una fraternidad donde todos han vivido la misma novatada.”

    Por no hablar de la siguiente::

    “Muchos grandes actores americanos -Marlon Brando, Robert de Niro y Marilyn Monroe- tienen formas peculiares de hablar. Aquí no hubieran encontrado trabajo. ”

    Buceando por la web encontré alguna cosa interesante de Eduardo Subirats en relación al “acartonamiento” cultural español.

    Ningunear: “Es una palabra española, muy usada sobre todo en México; digamos que ningunear a alguien es el principio de no reconocimiento del talento bajo el cual ha funcionado la cultura española desde la Inquisición hasta nuestros días.”

    Empezamos el día con una buena dosis de pesimismo. La cosa solo puede ir para arriba.

    Saludos,

    J.

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