El año que vivimos peligrosamente: Mel Gibson en el ojo del desastre

Volví a ver esta película de 1982, del siempre interesante Peter Weir en video. Dos títulos anteriores suyos lo convirtieron de inmediato en uno de mis favoritos: Picnick en Hanging-Rock y Gallipolli. En esta última descubrió a Mel Gibson, que en la peripecia de El año… en los últimos días de la Indonesia de Sukarno interpreta al protagonista, Guy Hamilton, el novato corresponsal decidido a obtener “la” exclusiva y a ganarse su propio respeto.  El triángulo de personajes se completa con Sigourney Weaver como oficial de Inteligencia agregada a la embajada británica, es decir, una espía de postín,  y el periodista de físico deforme –interpretado por la actriz Linda Hunt, que ganó un Oscar merecidísimo por un papel impresionante– Billy Kwann. Mientras Weaver brinda el conflicto amoroso con sus dosis de “nuestro amor es imposible”, Kwann introduce otro conflicto, tópico pero tratado con originalidad: el de la implicación del periodista en  política. Kwann, nativo, es quien lleva a Hamilton por el lado oscuro del país, la miseria de los guetos insalubres, la represión violenta que ejerce la policía… Su voz en off recorre la película con sus reflexiones en un tono de lúcido  fatalismo, inevitablemente lírico, inevitablemente determinado también por su aspecto, que lo condena a no ser correspondido por la mujer indonesia de la que está enamorado. Destacan también la pareja de ayudantes dentro de la redacción, la cara edulcorada de las clases cultas comprometidas con el comunismo.

Está basada en una novela –la complejidad de los personajes es la prueba– del también australiano Christopher Koch, que al parecer se basó en la experiencia de su propio hermano para el protagonista.

La acción transcurre en 1965, en vísperas del golpe de estado en Indonesia para deponer al procomunista Sukarno, cuando las tensiones de la Guerra Fría pintaban un panorama político incadescente. Por lo visto, el rodaje también fue de lo más trepidante ya que el escenario lo proporcionó Filipinas, dentro de un área que vivía su particular odisea, entonces bajo las tensiones musulmanas,fruto de la revolución islámica de Irán a finales de los setenta, que desalojó al Sha de Persia, e impuso a los ayatollahs. Hubo problemas con el gueto musulmán a raíz de las cantidades que cobraban los extras por su contribución a una película de un país imperialista…

Ahora que Mel Gibson vive sus horas más bajas, me acuerdo de El año que vivimos peligrosamente…

Desde la autenticidad de The Year of Living  Dangerously al desastre de hoy  ha habido un largo camino.  Y Gibson no lo ha recorrido solo.


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