El toreo sin Fiesta: Aparicio y los demás

Foto tomada de ABC.es


Y no acabarán con las corridas, no, que es la quintaesencia de la españolidad. Leer Fiesta, de Hemingway, nos explica a los profanos en qué consistía el toreo como arte. Un enfrentamiento y un cuerpo a cuerpo que hoy no tienen sentido. Pero ¿cuántas corridas se organizaban entonces? Ahora, todo se hace a unos niveles industriales, lo que supone incrementar el peligro de forma innecesaria, para un público que no siempre conoce el secreto de la fiesta ni es capaz de apreciarla.

Mi familia en Valencia, por curiosos vínculos de vecindad, está relacionada con gente del toreo. El vecino de mi madre y hermanos, en la calle de la Olivereta, fue un banderillero famoso, yo recuerdo a un hombre delgado como las sombras afiladas del verano, al que se disputabn los mejores toreros y que cuando murió fue acompañado hasta el cementerio entre aplausos por la afición. Una corrida recuerdo en la plaza de Valencia, mi madre nos llevó a verlo, teníamos cuatro o cinco años –¿a quién se le ocurre?–; tan pronto cayó el sol era un morirse de aburrimiento. El primer toro, vale, y la algarabía de los pañuelos agitados, pero luego del segundo, aquello era un infinito repetirse de colores, griterío, caballos despavoridos, alegre música estridente y animales torturados.
En el primero-primera de nuestra casa, vivía un torero que hizo fortuna en las Américas. Pero en aquellos años de su juventud, los primeros de la posguerra serían, años que mi tía me cuenta siempre brillándole los ojos, con la alegría de algo que le sucedió a ella y que no tuvo que compartir con nadie, cuando ella era la mimada y favorita de Adela, la torera –un día me anotaré el nombre de su marido, el matador–, la conciencia del tiempo y del propio prestigio se medían con otros raseros. 

Hoy, creo que el toreo no tiene razón de ser, salvo que recupere sus viejas dimensiones, de culto para unos pocos entendidos. Es un opinión.




Abundando en la salvajada:
http://www.elpais.com/articulo/espana/Alhaurin/prohibe/vaquillas/despues/jovenes/mataran/golpes/animal/elpepuesp/20100531elpepunac_14/Tes

2 comments

  1. Bel of Bradford · mayo 22, 2010

    vaya imagen, la primera…

  2. LIU · mayo 22, 2010

    Hola Bel of Bradford!Menuda imagen, sí. Lo paradójico es que, incluso si ésta hubiese sido una corrida de las que no se mata al toro –como en Portugal o en México, creo–, habría podido suceder lo mismo, porque el torero tropezó y a partir de ahí, el desastre.

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