Adiós Mariquita linda, de Pedro Lemebel

MOMENTOS ESTELARES DE UNA MARILOCA SEDICIOSA

Auténtico. Es el adjetivo que le va bien a Pedro Lemebel. Al leer las crónicas que componen este volumen deAdiós mariquita linda, la sinopsis de novela que es Chalaco amor, las cuatro cartas irremediablemente horrendas que destina a otros tantos amados y los retratos de esos péndex (adolescentes) que son sus amores nómadas no se tarda en tener la impresión de que este travesti politizado, esta mariloca chilena, este famoso escritor de los márgenes que publica en The Clinic (la revista más leída de Chile y cuyo título, corrosivo homenaje a la hospitalización de Pinochet, es una lúdica tortura para el dictador), es alguien que sabe qué dice, cómo y por qué quiere decirlo como lo hace.

Es, en definitiva, un escritor que busca su propia voz, que la inventa, la nutre de su experiencia, la pule con influencias de Manuel Puig, Cabrera Infante, poetas varios, cine clásico, culebrones y canciones de desgarro. Es oralidad. A estas alturas del baile, cuando hay autores de bestsellers que se permiten tachar de estúpidos a quienes no dejan que manos extrañas les corrijan el texto (pero cinco manos son muchas manos), apetece leer a quien no cuesta imaginar luchando a brazo partido por defender cada una de sus palabras.

Se trata, claro, de una defensa política, de una defensa de la identidad. Porque Lemebel se inscribe en lo que los estudios literarios llaman “literatura queer” –literatura de travestis, de la homosexualidad más radical–, aunque, más importante, en su reivindicación de los marginados chilenos, en la crítica al reciente neoliberalismo con que se habla de modernizar la economía del país, en la irreverencia que satura de humor sus crónicas del sidario, la suya es además la literatura del oprimido, del subalterno. Lemebel no es Boris Izaguirre, él no cree en el glamoureo rosa; tampoco es Pasolini, y lo dice cuando se planta delante de la izquierda marxista para echarles en cara su conservadurismo moral: –“No soy Pasolini pidiendo explicaciones”* y, la clave: “No me hable del proletariado porque ser pobre y maricón es peor”. Es la literatura de la chusma.

Pero seamos sinceros por una vez, vayamos más allá de lo políticamente correcto y del qué estupendo es que los gays se puedan casar. Porque en todo texto, y también cuando parece que se dice todo, que se puede decir todo, hay algo que no se dice. Siempre hay algo indecible. Lo indecible de Lemebel es paradójico: de un lado, sabe que presentándose como voz del marginal y segregado, es poder: su nombre se ha hecho valor. Lo glosa Monsiváis, lo aplauden Bolaño, vive en el gaytown santiaguino. De otro lado, tiene conciencia de que su protagonismo, la fama, el aplauso de los modernos, la libertad de que goza pudieran ser provisionales. Depende del favor de los patricios de izquierdas, tan veleidosos.

De ahí la urgencia en construir una voz emancipada que no pide perdón ni permiso: una voz des-edipizada. Y al contrario de lo que hace otro subversivo oficial, Pedro Juan Gutiérrez, el autor de Trilogía sucia de La Habana, Lemebel no trata de complacer a sus padrinos, no se amanera ni se hace narcisista, porque ése ya es el punto de partida. Al contrario, se rompe la cara entre las frases desternillantes de “El asalto a los chinos gay” y la seriedad llamativamente inesperada que salpica su novela Tengo miedo torero, para reproducir lo que llama “el abismo iletrado de unos sonidos”.

Entonces, lo que interesa de la escritura de Lemebel, del personaje Lemebel, no es lo que Bolaño dice de él al principio en la frase que recoge la solapa de Adiós mariquita linda: “es el mejor poeta de mi generación”, sino al final y que leemos en Entre paréntesis: “y supe que ese escritor marica, mi héroe, podía estar en el bando de los perdedores, pero que la victoria, la triste victoria que ofrece la Literatura (escrita así, con mayúsculas), sin duda era suya.”

* recreando el poema de Allen Ginsberg “Yo no soy”

María José Furió.
Publicado en Letra Internacional, 2007

 

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s